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jueves, 30 de junio de 2011

Violación

Sugiere viento en el viento...
Nace de los cielos, seniles.
Nace de los suelos, febriles.
La armamos de fuego y cizaña.
Era hermosa y repudiada.
Puta y doncella.
Nuestra más hermosa hija: poesía.
La amamos por benevolente,
La odiamos por frívola.
Nos tomó, nos empujó,
supimos llevarla despacio.
Supimos violarla de a poco.
Primero con un dedo,
luego con las manos.

Nos dio a luz con su vida,
Le quitamos el sexo en el parto.

Ahora baila en las etiquetas,
en los manuales y los murales.

Apartados

Cinco veces tabulador y el PC me pregunta si quiero activar las teclas especiales.
Le digo que no.
...
Apartado número 1:
Días escribiendo por escribir, falta de motivación y...
(...)
Apartado número 2:
Puterío, vomitorio...
...-...
Apartado número 3:
En la sala crisol no se me ocurre nada...
Por qué se llama Crisol y no simplemente sala de computación?
...
Por qué me llaman Juan, y no zapato, o 18.132.555-5?
...
Apartado número 4:
Hoy sangré más de la cuenta...
Me encontré en la calle y me pregunté si acaso me había violado un vampiro...
Tristemente contesté que no.
En todo caso:
Apartado número 5:
No me hubiera gustado ser violado por uno de esos putos vampiros de las películas gringas, que de vampiros no tienen mucho...
Vampiros... Qué asco!...
Sangre... Bbabsnabsnabnas...
Apartado número 6:
Fin temporal...el fin no existe. El tiempo es una ilusión. Lo que en verdad existe es el movimiento de los astros, de los seres y de las almas.
Apartado 7:
Mejor me aparto yo.
Apartado número 8:
No hay. Y en el siete me faltó el "número"...

Otra vez...

Mundo hipersexualizado...no quiero ser normal!! xD

No quiero ser normal!

miércoles, 29 de junio de 2011

Quedarse con las ganas...

Confieso que he dejado de lado el contar historias ficticias. Esto se ha convertido en una suerte de diario de vida, o de vomitorio. Como sea. El punto es que aquí decidí compartir un escrito. Confieso que mientras escribo estas líneas no tengo idea de qué escribiré. Dejaré que fluya, nada más. Saludos.
...
No lo deja de mirar. Lía está loca por Raúl, por eso fue a la fiesta. En verdad a ella no le gustan esas cosas. Ella es...digamos... una "niña buena", por así decir. Hace poco que empezó a ir a fiestas. Antes se quedaba en casa, viendo películas románticas, que devoraba junto a un gran envase de galletas de chocolate.
Raúl era de esos muchachos que siempre anda metido en problemas, el típico bromista que desafía a todo el mundo. Por eso es que muchas de las chicas andaban atrás de él, y enloquecían con sólo mirarlo, igual que Lía.
Esa noche los muchachos llevaron varias botellas de cerveza, pisco y tequilla. Los papás de Ignacia no estaban, así que había que tirar la casa por la ventana, aprovechándose de su buena fe.
Ignacia era la mejor amiga de Lía, y era tanto o más introvertida que ella. Anduvo toda la noche preocupada de que no rompieran nada. Se arrepentía de haber dejado entrar a esa tropa de energúmenos en su casa. En todo caso, tenía sus dobles intenciones. Porque a pesar de ser la más ñoña del curso, tenía en la mira a Matías, el mejor amigo de Raúl. Había planeado miles de formas de conquistarlo, incluso la más indigna, de esperar a que el joven quedara tirado en el suelo de tanto tomar, y aprovecharse de la situación.
Mucho más inocua, Lía estaba sentada en el sillón, sola. Se arrepentía un poco de haber ido a la fiesta. Y es que el Reggaaetón estaba tan fuerte, y el olor a cigarros era tan potente que se estaba empezando a marear.
De pronto, Romina, una compañera de Lía, se sentó junto a ella. Lía la observó, girando su cabeza con un movimiento que hizo revolotear sus bucles rubios.
Romina era la más bella, según los muchachos, y la más perra, según las muchachas. Saludó a Lía y le ofreció un sorbo de tequilla, ante lo cual la chica se negó.
- Qué pasa, niña? no te gusta celebrar?
Lía no decía nada, sólo miraba a Raúl desde lejos.
- Y a ti? Qué te pasa con ése?
Lía casi se desmaya al darse cuenta de que su admiración por Raúl era más que evidente.
- A mí? Con Raúl? !Pues nada!
Romina dio una carcajada que se pudo escuchar en todo el salón. Quizás porque a esa hora ya estaba muy cocida con el alcohol.
- !Y más encima lo confiesas todo! !Yo pensé que mirabas a Matías! Te gusta mucho?
La cara de Lía estaba seria, incluso algo melancólica. Gesto que se expandió a su voz, cuando contestó.
- Sí... pero él no sabe que existo...
- !Bah! !Pero esta noche lo sabrá! Ven acá...
Y al decir eso, tomó a Lía del brazo y la arrastró hasta la pista de baile, donde Raúl bailaba animado con una pelirroja que no era del colegio.
- !Sal de acá cabeza de cobre! - Gritó Romina empujando a la muchacha, casi tirándola de bruces al suelo.
Raúl quedó consternado. Pero pronto se dibujó una sonrisa en su rostro, al notar el estado en que se encontraba Romina.
- Mira, Raúl - dijo la joven, manteniendo el equilibrio apenas - Lía, está ansiosa por bailar contigo...me dijo que te encontraba un mino muy rico y que sería genial poder bailar un ratito y después tirar po... no sé si te tinca...
Lía quería desaparecer. De esa forma, tal como lo dijo Romina, no era. Ella sentía una admiración de adolescente-niña, que nada tenía que ver con una líbido hiperventilada...
Raúl no dijo nada. Volvió a sonreír y tomó a Lía sin temor alguno. Empezaron a bailar. Lía apenas si seguía el ritmo, su corazón latía de nervios y emoción. No era la mejor forma, pero lo que tanto había querido estaba pasando.
La música seguía sonando, mientras el ambiente se hacía cada vez más tóxico. Más muchachos caían en el suelo mareados de tanto tomar. La pelirroja estaba peleándose con una joven del curso por el último vaso de pisco que iba quedando. Matías fumaba hierba, mientras Ignacia lo miraba con ojos de enamorada...
El ritmo cambió. Ahora sonaba una canción más sexual. Raúl aumentó su cercanía. Atrajo a Lía hacia sí. La contrajo contra su pecho. La joven sintió su perfume. Estaba extasiada. El calor de la noche era insoportable, el sudor se mezclaba con el olor a colonia y marihuana, el delirio era inevitable.
La luz se hizo más tenue, alguien las bajó, para darse más licencias. Raúl empezó a atraer el rostro de Lía hacia el suyo, y entonces pasó: el primer beso de la niña.
No fue precisamente lo más romántico. Aunque ella se sentía en las nubes.
De pronto sonaron unas patrullas. Eran los carabineros, que venían por una queja de los vecinos por ruidos molestos. Todos huyeron. Raúl tomó de la mano a Lía y salieron corriendo del lugar. Terminaron en el patio de unos vecinos, que era enorme y oscuro.
Un gran Sauce los ocultaba del mundo. Raúl volvió a besarla. Esta vez, la muchacha participó más del hecho. El primer beso lo recibió sin reaccionar, ahora se mostraba fiel a su deseo, algo menos niña que de costumbre.
En eso estaban cuando sonó el teléfono de Raúl. Un mensaje repentino los separó...
- Me tengo que ir...nos vemos el lunes...
- Chao...
Lía quedó sola en el patio. Estaba todo oscuro. Sin embargo, las estrellas brillaban con tanta fuerza que podía ver todo. Estaba feliz, se fue saltando hasta su casa, cual niña pequeña que acaba de recibir el mejor regalo de todos.

El lunes, en la escuela, Ignacia quiso estar al tanto de todo.
- !Ya! !Dime! Cómo te fue?
- No te pienso decir nada, Ignacia.
- Ya, y yo te cuento lo que me pasó con el Mati...
- Ya, bueno...
- Estaba en el sillón... no se arrancó de los carabineros, pero no lo vieron... Ya po... y entonces me senté al lado de él y... y...
- Y qué?
- !Le tomé la mano!... Estuvimos así toda la noche... bueno, hasta que despertó...como a las dos de la mañana y con una pelirroja lo sacamos al patio a vomitar...
- Ah... no, a mí... me pasó algo distinto... !Lo mejor que me ha pasado!
- !Ay! !Dime!
- !Me dio un beso! !Fue tan romántico!
- !Oh! !Yo sueño con ese día! !Mi primer beso! Igual...una no se lo puede andar dando a cualquiera...
- Ay no... Y... Y después estábamos debajo de un árbol... y casi le dije que...
- Qué?
- !Que lo quiero!
- !Ah!

Matías y Raúl, por su parte, en el extremo opuesto del colegio, hablaban de lo mismo.
- Si, weón... justo me sonó el teléfono...me cagaron toda la onda... !Estuve a punto!
- Puta, qué mala compadre...
- Sí... me quedé con el condón en la mano...
- !Ah!

Allí

Sí, Abelina. Va a pasar, calma... Qué? Qué adónde vamos? Es un secreto, pero sé que te va a gustar, allá nos vamos a encontrar con más gente como nosotros. Allá, allá donde te llevo, el sol es un poco más cálido, pero no te quema. La gente sonríe, y espera. Al final todos esperan, aunque no demasiado. Tras un tiempo allí, te mandan a otro lugar, y todo de nuevo. No lo encuentras precioso? Tienes la posibilidad de reparar tu pasado, de usar todo lo que aprendiste en la vida. A mí me gusta.
Cómo? No, no tengas miedo, nada malo va a pasar. Ya estamos, llegamos. Mira a tu alrededor, lo habías imaginado así? Jajaja... Lo sabía. Nadie es capaz de imaginarlo, hasta que está acá. Mira, silencio. Sientes la calma? El viento, las caricias de las hojas, el perfume de las flores. Si gustas come de las frutas de los árboles, para eso están. No tengas miedo, no enfermarás. Aquí es distinto y...mira... !Ahí vienen! Te conocen... sabes que eres tú. Qué? No, no es un sueño. Bueno, más o menos. Y qué importa si lo es... Anda, mujer... te están esperando hace tiempo... ya llegamos acá y aprovecha... luego tendrás que partir, pero siempre... siempre podrás volver.

domingo, 26 de junio de 2011

Reflexiono

Reflexiono. Pienso en todas las locuras que digo, que pienso, que hago y que no hago. Sería muy hipócrita si me autodenomino como un tipo común, porque si todos los tipos fuesen como yo, no habría guerra, pero tampoco ciencia ni religión. Seríamos un montón de masas sin voluntad amontonadas unas sobre otras.
Qué bonito, ¿no? Tengo esa tendencia a autoflagelarme con letras. Quizás porque le sigo haciendo la pega a gente que lo hizo antes, o es que mi superyó es un hijo de perra.
Sea por baja autoestima, o por una falla hormonal, algo en mí anda de una forma distinta. Quizás es porque hago la mitad de los números de arriba para abajo, y la otra mitad de abajo para arriba. O es porque tengo tanto miedo a querer otra vez, que me escondo, en esa coraza de lógicas patéticas y sinfónicas.
Ahora, ¿por qué vuelvo a escribir por enésima vez de mí? De partida porque es mi blog. Y luego, porque necesitaba escribir un poco acerca de las cosas que están pasando por mí ahora.
Creo que todas estas fallas internas me condenaron a ser artista, por lo poco práctico, por la poca inteligencia emocional, por el exceso de impulsividad, y mi amor gigante que mucha gente (me incluyo), se encargó de apagar. Y no es que ya no exista, sino que espera…
Artista, o autista, me da lo mismo. Soy un ser, al final eso es lo que importa. Y a veces pienso, que con estos arranques de sinceridad puedo hacerle bien a otras mentes. Sea porque se sienten identificadas con mi locura, o porque se sienten más cuerdos luego de leer esto y ver que hay gente peor.
Como sea. Lamento informarles, que no estoy loco. Que los locos están ahí afuera, haciendo guerras, matando de hambre, inculpando, culpando, censurando, pateando, rompiendo, quebrando.
Los locos, son los que no ven con el corazón. Y yo lo tengo, señor, señorita. Tengo un corazón bien escondido, que late a veces más y a veces menos. Un corazón que quiere escribir, y que a ratos lo logra. Un corazón que quiere escribir por los que no tienen voz. Y que escribe casi en vano, porque los que leen son pocos, y esto no es “Crepúsculo”, mi señor. Yo no vengo a endulzarles el oído ni a venderle fantasías a las jovencitas. Sólo vengo a recordarles que nosotros no estamos locos, que somos gente buena, con vidas pequeñas, que viven. Perdonen la redundancia, pero es que es cierto, somos vidas que viven, y que viven en pequeño. Y esto no es malo. No le hacemos daño a nadie, los que dañan, matan, corrompen y destruyen son otros, esos son los locos. Nosotros soñamos con cumplir nuestras pequeñas metas, y nuestros pequeños sueños. Que al final lo pequeño es lo que más vale. ¿Para qué apuntar al cielo, cuando tienes en tus pies la tierra? Una tierra dulce y fértil, de la que puedes construir un mundo, que sí te puede llevar al cielo…
Yo amo a las vidas pequeñas. Lloro cuando veo a la gente en la calle. A la gente que camina, que piensa, que come chicle, a la gente que se abraza, a la que mira a su mamá y sonríe, a la que juega con ser otro, a la que pide monedas, a la que respira, a la que se ahoga, a la que se mejora, a la que anda en micro, en tren, en caballo, en alpaca.
Lloro, porque sé que estamos vivos. Porque sé que estoy vivo. Porque no sé si soy eterno, o quizás vivimos en la eternidad, ¿Por qué no? La vida es un segundo, al final, un segundo. Todo pasa, todo. Todo muere, todo. Todo vive, todo. ¿Y Dios? Dios… lo escribo con mayúsculas, porque a pesar de todo, a pesar del tiempo, de mi ciencia, de mi frialdad, de mi miedo, de mis ganas de trascendencia… A pesar de todo ello, hay un niño que cree en Dios. El mismo niño que creía en el ratón de los dientes. Ese mismo que me viene a ver cuando creo que no hay fondo.
No quiero explicaciones lógicas, no quiero explicaciones teológicas, no quiero explicaciones… Déjenme con mi retórica idiota. Y díganme loco. Por creer que la vida es bella… creerlo, incluso cuando ando perdido en la vida, quejándome por todo. Y me quejo, porque todos están muy locos. Porque todos andan muy rápido. Y lloro, porque se odia mucho. Y lloro, porque se putea mucho, todo se basurea, todo se corrompe y se rompe. Lloro porque ya no nos queremos, y nos olvidamos de que quizás… que quizás esos pelados religiosos de esas culturas que no pescamos tienen razón, y somos uno con el todo. Uno con la vida, uno con el tiempo. Y sin idea del tiempo, del espacio, de la muerte… Al final no nos queda más que creer que somos. Y somos, sí señor, somos. Somos vida, pero por favor seamos vida. Vivamos este segundo, y seamos… Dejemos la odiosidad para otro segundo, en especial para uno inexistente… Deseemos… Deseemos que los locos dejen de hacer daño. Y que cada cual pueda hacer su vida pequeña, sin que se la apaguen en el intento.
Amo…

jueves, 23 de junio de 2011

Maraña.

Cinco.
Me llaman Juan. Yo digo Quelonio, porque soy medio toruga.
Me apellidan Iturriaga. Yo digo Akori, porque es en la lengua de mi pueblo, y es un ave libre, que planea con majestuosidad, el águila.
Me apellidan Brito. Yo digo Lynx, como el nombre científico del Caracal. Felino precioso, obra de arte... Amo sus ademanes, su velocidad, la extensión de sus orejas...sus ornamentos...
...

lunes, 20 de junio de 2011

Manifiestos suicidas.

Es la muerte. Otra parte más de la vida.
El otro día iba caminando y pensando en esto. Qué manera más imponente de mostrar tu ejercicio de plena libertad que elegir tu propio fin? El suicidio. Muchos dicen que es un acto de cobardía, pero yo me considero más cobarde, por no haberlo hecho cuando quise hacerlo. Y es que... acaso no habla de valor,de coraje, el hecho de superar tu propio miedo a la muerte, a lo incierto, al fin?
Pensé en eso y me dije que el suicidio no era para mí, pero su poética sí. Me atrae narrarlo, describirlo, imaginarlo.
En todo caso, un suicidio tiene que ser ejemplar, belleza pura. No puede ser un simple acto de morir, eso es matarse nada más... el suicidio tiene una melodía especial. La misma palabra suicidio en sí tiene un sonsonete precioso... la "u" y la "i" constantes pasan con un soplido leve por el oído, como navajas delicadas, frágiles, pequeñas... como rasguñar un vidrio (o quemar a un murciélago con un cigarro).
Respecto a las formas de suicidio, me da pena que se haya difamado tanto el de cortarse las venas. Se le considera una muerte muy cliché, muy "emo", muy cebollera. Y me da lata que sea así, debido a que la considero una muerte encantadora.
Cuando cortas tus venas en una tina, mejor aún, ya que el agua se tiñe de rojo. Entonces te rodeas del líquido vida, y creas una muerte impactante, muy similar al parto... Naces bañado en sangre... y mueres bañado en sangre...
No sé si estos modos de morir sean dolorosos, y créanme que no estoy para nada interesado en hacerlo. Aunque a veces he sentido la tentación de saber, qué es lo que piensa un ahorcado mientras se le va el aire, o cómo se siente caer por un precipicio, el segundo previo a desparramar tu ser en el concreto.
La muerte me llama la atención. Años atrás, un compañero de curso se suicidó. Recuerdo que él era muy alto, demasiado. Por lo que oí se ahorcó atrás de su casa, en el patio. Lo curioso, es que, en primer lugar, nadie sabe cómo es que la parra donde puso la cuerda resistió. Y me imagino que no quedó suspendido. Me imagino que como él era alto podría perfectamente haberse zafado de la horca, que quedó en cuclillas, pero no lo hizo. Esa es una idea mía, en verdad, es que no vi el lugar dónde lo hizo. Pero otra vez veo una poesía suicida encantadora. En el momento en que me lo imagino dejándose llevar. Muriendo poco a poco, sabiendo que bastaba con intentarlo para salvarse, pero, salvarse de qué? Si la vida ya no le llamaba la atención... Pero en verdad, no sé. Lo veo muy improbable. Se me ocurre que no ha habido ahorcado en toda la historia, que no haya tratado de devolver el tiempo y no morir.
De ese compañero, no vi su rostro en el ataúd. Me negué a entrar a la capilla. No me gustan los funerales de gente que no me quiso o a la que no conocí, lo considero una falta de respeto para el fallecido.

Aunque además de llamarme la atención, la muerte me espanta. Me da pánico, dolor de cabeza, frío. Ése es mi principal motivo para relegar mis manifiestos suicidas a mis personajes, a mis ficciones. Yo no puedo morir en esas condiciones, tengo muchas historias que alumbrar...
Luego sigo escribiendo de mi musa funesta...

Aunque antes...dejo bien claro que la vida es preciosa. Y a pesar de que puedo ver lo poético en el espanto evidente de la muerte inducida, recalco que no vale más que seguir viviendo... Seguir viviendo, aunque sea sin un norte claro, es estar abierto a que la vida te sorprenda... Y ella SIEMPRE te puede sorprender. SIEMPRE...
Vivimos en la más tierna de las cajas de Pandora...